Ana, la joven que fue adoptada por macielenses y busca a sus padres biológicos

Ana Carolina Alzugaray tiene 37 años y se encuentra viviendo en la ciudad de Rosario. A pocos días de su nacimiento fue adoptada por un pareja de Maciel y llegó al pueblo. Ahora, se encuentra en la búsqueda de sus padres biológicos.

La joven hizo pública su historia en las redes sociales a través de donde intenta hallar a su familia de sangre, aunque aseguró agradecer a sus adoptantes por siempre decirle la verdad. “Nunca tuve que pasar por el traumático momento de enterarme por casualidad, duda o malentendido”, explicó.

Si bien no sabe a ciencia cierta la fecha de su nacimiento, se presume que fue 11 de junio de 1981, en Rosario o alrededores. Al no poder tener hijos, la pareja la terminó adoptando, detalló.

“Según me cuentan, mi madre tenía una amiga que es cosmetóloga (Susana Artale) y ella, a su vez, tiene una hermana que es obstetra o partera y que es justamente quién firma mi partida de nacimiento. Mi madre le comenta a su amiga que tenían la intención de adoptar. Al transcurrir un tiempo prolongado, una tarde le avisa a mi madre esta partera (o su hermana) que había nacido una niña hija de una enfermera y un médico y a la que querían entregar, que me fueran a buscar. Mis padres, en ese momento, vivían en la localidad de Maciel de dónde es oriunda mi madre adoptiva”.

Luego de la adopción, fue llevada al pueblo donde, de acuerdo a lo que indicó Ana, fue inscripta como hija biológica. “Una vez entregada, me llevan hacia la localidad de Maciel, y me inscriben como hija biológica. La persona que firma mi partida es esta obstetra\patera hermana de la amiga de mi madre llamada Olga Artale de Sylva. Según algunos familiares llegué sin ropa envuelta en una pañoleta amarilla (según mis padres sí estaba vestida) pero en lo que todos coinciden es que estaba bastante delicada de salud. Me tuvieron durante dos meses encerrada en una habitación bajo una lámpara para que me diera calor”, expuso.

A partir de los 18 años, buscando su identidad, se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo y años después se realizó un examen de sangre que dio negativo. Sobre la búsqueda de la verdad, expresó: “Hice muchas cosas para encontrar mis orígenes y, como uds sabrán, cuando se obtiene ese resultado los caminos se vuelven casi inciertos y se trunca toda posibilidad de hallar la verdad. También me dirigí a Defesoría del Pueblo de mi ciudad, acompañada de mi padre, que es quién ha acompañado en mi búsqueda, mi madre es una persona muy mayor, con serios problemas de salud, a la que le angustia el sólo hecho de hablar del tema”.

Con el simple y necesario fin de conocer sus origenes, Ana concluyó: “No siento ningún tiempo de rencor hacia nadie, ni hacia mis padres biológicos ni hacia los adoptivos, al contrario, sólo tengo sentimientos de amor y la necesidad de conocer qué sucedió, encontrar respuestas, sin juzgar a nadie, sin reproches. Estoy infinitamente agradecida por el amor que me dieron mis padres de crianza, una educación, una familia, con sus aciertos y sus errores pero a los que no quisiera perjudicar en absoluto.
Gracias a todos los que puedan acercar algún dato, por mínimo que sea”.

La carta completa publicada en el Facebook DONDE ESTÁS?

Mi nombre es Ana Carolina Alzugaray, tengo 37 años y resido en la ciudad de Rosario y busco a mis padres biológicos. Nací –supuestamente- el 11.06.1981, quizás en la ciudad de Rosario o alrededores. Fui inscripta como hija de mis padres adoptivos luego de que mi madre biológica me diera a luz. Siempre supe que soy hija adoptiva, eso es algo que debo agradecer a mis padres ya que nunca tuve que pasar por el traumático momento de enterarme por casualidad, duda o malentendido. Desde que era casi un bebé me hablaban de que había mamás de la panza y mamás y papás del corazón y que ellos eran de los segundos y, sin entender demasiado, fui asimilando esta realidad.
Soy hija de la segunda pareja de mi madre. Ante la imposibilidad de tener hijos por problemas de alguno de los dos, decidieron adoptar. Según me cuentan, mi madre tenía una amiga que es cosmetóloga (Susana Artale) y ella, a su vez, tiene una hermana que es obstetra o partera y que es justamente quién firma mi partida de nacimiento. Mi madre le comenta a su amiga que tenían la intención de adoptar. Al transcurrir un tiempo prolongado, una tarde le avisa a mi madre esta partera (o su hermana) que había nacido una niña hija de una enfermera y un médico y a la que querían entregar, que me fueran a buscar. Mis padres, en ese momento, vivían en la localidad de Maciel de dónde es oriunda mi madre adoptiva.
Cuando llegan a Rosario, cerca de la zona del parque Independencia –según narra mi padre- se dirigen a la casa de esta partera. En ese punto el relato ha variado con los años, por momentos me cuenta que había más niños, en otras ocasiones que estaba sola o que llegué en un auto. Allí me entregan y mi padre le pregunta a la partera cómo se llamaba su hija ya que me quería poner su nombre en agradecimiento, ella le dice que se llama Carolina y así me ponen como segundo nombre (mi familia me llama así, y el resto de la gente me dice Ana). Acerca de mi primer nombre nunca me supieron dar una justificación precisa del porqué de la elección.
Una vez entregada, me llevan hacia la localidad de Maciel, y me inscriben como hija biológica. La persona que firma mi partida es esta obstetra\patera hermana de la amiga de mi madre llamada OLGA ARTALE DE SYLVA.
Según algunos familiares llegué sin ropa envuelta en una pañoleta amarilla (según mis padres sí estaba vestida) pero en lo que todos coinciden es que estaba bastante delicada de salud. Me tuvieron durante dos meses encerrada en una habitación bajo una lámpara para que me diera calor y, según dicen, pesé sólo alrededor de 1.700 Kg y nací un tiempo antes de la fecha estipulada de parto. Sólo podía tener contacto conmigo mi madre adoptiva para darme los cuidados necesarios.
Cerca de los 18 años, me dirigí a la sucursal de Abuelas de Plaza de Mayo nuestra ciudad y, años más tarde, me realicé el análisis que dio NEGATIVO. Allí no recibí ningún tipo de contención ni acompañamiento, sólo se limitaron a darme el resultado del análisis y a decirme que hasta ahí llegaba la ayuda que ellos me podrían brindar.
Hice muchas cosas para encontrar mis orígenes y, como uds sabrán, cuando se obtiene ese resultado los caminos se vuelven casi inciertos y se trunca toda posibilidad de hallar la LA VERDAD. También me dirigí Defesoría del Pueblo de mi ciudad, acompañada de mi padre, que es quién ha acompañado en mi búsqueda, mi madre es una persona muy mayor, con serios problemas de salud, a la que le angustia el solo hecho de hablar del tema.
Desde la defensoría, convocaron a OLGA ARTALE a una cita para conversar acerca de mi identidad. Aun habiéndole aclarado que no se le quería perjudicar legalmente y que sólo se necesitaba su colaboración para hallar mi identidad, se negó a concurrir a la entrevista diciendo que tenía que someterse a una operación y que, luego de ello, evaluaría la posibilidad de una charla.
Pasado un tiempo prudencial, mi padre dice haberse comunicado con su hermana quien le dice que Olga no va hablar porque padece la enfermedad de Alzheimer (desconozco la veracidad de este diagnóstico) .

Otro dato es que Olga trabajó muchos años en el Hospital San Carlos de la Localidad de Casilda donde, según este portal de internet, se jubiló hace uno años.

Mi padre también me cuenta que, por esos años, Olga trabajaba junto a RAÚL DIDIER, un médico que ha participado también en los partos de Cari Luz y Gabriel Regis, que también están buscando sus orígenes. Gracias a Cari Luz me estoy animando a compartir estas palabras.

Agradezco el acompañamiento de estos años de María Eugenia Atencio (mi prima ancestral), Lucrecia Garibay y Luciana Zapata (de la sede de DDHH de la ciudad de Rosario). Siempre estar rodeada de gente tan cálida y valiosa ayuda a hacer más liviano este camino.
No poseo más información que la que brindo. El resto son sentires y percepciones que van más allá de lo concreto. Mi gusto por el arte, por la Literatura, la música, modos de ser, presencias y lugares que parecieran venir de momentos en los que mi madre y yo estuvimos unidas en su vientre, quién sabe dónde. No siento ningún tiempo de rencor hacia nadie, ni hacia mis padres biológicos ni hacia los adoptivos, al contrario, solo tengo sentimientos de amor y la necesidad de conocer qué sucedió, encontrar respuestas, sin juzgar a nadie, sin reproches.Estoy infinitamente agradecida por el amor que me dieron mis padres de crianza, una educación, una familia, con sus aciertos y sus errores pero a los que, no quisiera perjudicar en absoluto.
Creo que fue por este motivo y porque soy muy tímida, que me costó tanto hacer pública mi historia. Pero creo que es necesario agotar todas las instancias posibles… Ojalá a partir de la difusión pueda acercarme a alguna pista acerca de mi identidad biológica.
Gracias a todos los que puedan acercar algún dato, por mínimo que sea.

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