Promesa cumplida: caminaron 130 km por la ruta 34 y fueron recibidos por el Padre Ignacio

Con el amor como bandera, Diego prometió que si la operación de su mujer era exitosa, caminaría por la ruta 34 hasta la Parroquia Natividad del Señor, donde se encuentra el Padre Ignacio. Finalmente, todo salió como se esperaba y la promesa no tardó en cumplirse.

Diego Daniel Bazán tiene 40 años y es de Cañada Rosquín. Su esposa, Laura, sufre de cáncer desde el 2015, en primer lugar fue de cuello de útero y luego, de colon. Las reiteradas operaciones y el tratamiento con la máquina de vacío negativo que la tuvo internada durante 40 días no daban resultados.

Sin embargo, en el mes de diciembre, una nueva intervención tuvo sus frutos. Días antes, Diego volvía de Rosario hacia Cañada Rosquin y decidió pasar por la iglesia para hacer la promesa. «Le dije que iba a ir caminando hasta Rosario para agradecerle a la virgen», expresó el muchacho, y cumplió, pero su padre, Antonio, no lo dejó solo.

Fueron 130 kilómetros partiendo de su ciudad y realizando diferentes paradas, haciendo noche en San Genaro y en Luis Palacios, para luego arribar el domingo al mediodia y encontrarse con el Padre Ignacio.

En diálogo con Info Más, Diego contó su travesía que tuvo final final y una aventura impensada. «Yo dije que cuando ella estuviera bien, que se pudiera quedar en el almacén familiar, yo recién ahí iba a hacer el viaje. Gracias a Dios lo que yo pedí se cumplió y fue el día de cumplir lo que yo había prometido. La idea era ir solo pero dos días antes mi papá, Antonio (Tuny, 67 años), me dijo que el me acompañaba así que armamos el bolsito y salimos el viernes a las 5.30 de casa. Mi señora nos llevó hasta la ruta 34 y de ahí emprendimos viaje», relató.

El primer día fue el  viernes 23 de febrero, cuando llegaron a San Genaro cerca de las 19.  «No pudimos seguir porque en Clason no había hospedaje, así que nos quedamos. Al segundo día llegamos a Luis palacios, se hizo muy pesado, llegamos como a las 21.30, de las 5 am que habíamos salido. Tuvimos algunas complicaciones con mi papá porque se le ampollaron mucho los pies y estaba dolorido», explicó.

El tercer día, nuevamente partieron a las 5 de la mañana. Si bien la idea era llegar más temprano a la misa, estuvieron retrasados ya que ambos empezaron a notar cada vez más el cansancio y arribaron cerca de las 11.45. De todas maneras,  pudieron encontrarse con el Padre Ignacio que esperaba por ellos.

«Estoy muy sorprendido por lo que pasó porque esto era algo privado, en la familia de mi señora algunos no sabían que yo iba, pero a mi hermano se le dio por sacarnos una foto el primer día que salimos, la subió al Facebook y se destapó todo. -Agregó. Se enteró una chica de Cañada, Soledad Mandeli, que mando mails a la iglesia contando lo que estábamos haciendo. Desde la secretaria  se comunicaron con ella y entonces el Padre  dijo que cuando llegáramos nos iba a recibir. Eso nos motivo también porque primero pensábamos llegar a cualquier hora, pero después queríamos que el padre nos reciba».

Al llegar a la Parroquia, el Padre se encontraba realizando bendiciones tras dar la misa habitual. Al terminar, hizo pasar a los dos hombres a quien recibió con un fuerte abrazo. «Le avisaron que habíamos llegado, lo esperamos cerca del altar y cuando terminó nos abrazó a los tres juntos, nos dio la bendición, nos felicitó y nos regaló una medallita. Fue muy lindo, cada paso, cada ampolla valió la pena», expresó Diego.

Aún sorprendido por el apoyo de gente, contó que fue muy motivador leer los mensajes y comentarios en las redes sociales durante la caminata. Además señaló: «No podíamos creer cómo se enganchó la gente, en la ruta nos tocaban bocina, se paraban a sacarnos fotos, nos filmaban, nos llevaban frutas, agua fresca; una señora de San Genaro nos salió a buscar y nos llevó helado, fue todo increíble».

Por último, se despidió con sinceros agradecimientos. «Quiero agradecer a mi papá que me acompañó en todo esto, a mi hermano Ivan que se quedó en el negocio para que yo pueda ir, a Sole que se contactó con la iglesia e hizo posible que nos recibiera el Padre Ignacio y al periodista de Cañada Rosquín, «Chino» Zanello», indicó.

Además detalló que su mujer debe seguir en tratamiento, con los controles correspondientes pero con el apoyo intenso de su familia y la sumatoria de todos aquellos que estuvieron al tanto de esta travesía y promesa cumplida sobre la Ruta 34 que terminó en los brazos del Padre Ignacio.

 

 

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