Desde el pasado 31 de enero, es decir, desde hace más de cuatro meses, la localidad de Oliveros no tiene ninguna persona a cargo del Juzgado de Faltas de la comuna. Desde entonces el tránsito y todas las normas inherentes al Código de Faltas quedaron sin juez que pueda dar juzgamiento.
Es que luego de un fuerte desgaste y diferencias con el presidente comunal Martín Calori, la Dra Mariana Martínez Bellinzona, quien ejercía ese puesto, presentó su renuncia. En primera instancia no había sido aceptada, pero luego se le dio curso y la abogada cesó en sus funciones el pasado 31 de enero.
Desde entonces la Comuna de Oliveros no llamó a concurso ni designó a otro profesional en su reemplazo, lo que dejó a la localidad sin un encargado del Juzgado, que entre otras cosas está a cargo del tránsito.
En febrero se dilató la decisión y ya con la cuarentena decretada, donde se necesitaba imperiosamente un juez de Faltas por las restricciones que se impusieron en todo orden, no hubo más autoridad.
Pasando en limpio, desde hace cuatro meses que los inspectores comunales no tienen jefe, por lo que no pueden realizar ningún tipo de multa y, si lo hacen, no tienen validez porque nadie las puede juzgar. Tampoco tienen superior que comande los operativos.
Así como esto afecta al tránsito, también abarca otras áreas como las faltas que pudieran cometer los comerciantes en cuanto a horarios, habilitaciones o cumplimiento de ordenanzas y situaciones recurrentes de vecinos por aguas servidas, basura, etc.
Esto no solamente dejó a la localidad sin ningún tipo de control ante las faltas, sino que también privó al municipio de fondos provenientes de la recaudación de esa repartición.
Durante la cuarentena, Oliveros careció de controles de tránsito, los cuáles se aplicaron recién cuando creció el número de casos y no duraron más de 10 días.
Ahora se espera que la Comuna de Oliveros reactive este importante Juzgado para la comunidad designando una autoridad a su cargo para volver a poner en funcionamiento el Código de Faltas.
