La vida futbolística profesional de Cristian Moyano tuvo un quiebre días atrás cuando decidió retirarse de su actividad. El arquero totorense de 39 años cambió los guantes por su nueva profesión en medio de la pandemia.
«Surgieron los llamados del Gobierno, que necesitaban kinesiólogos, me postulé y me llamó un profesor que tuve en la Facultad. Me preguntó si quería formar parte de un equipo de trabajo en el Hospital Fernández, de recuperar gente que había tenido Covid-19, una rehabilitación intensiva, para que vuelvan de la mejor manera a su hogar”, contó en diálogo con el portal Depo.
Moyano se inició en Totoras Juniors, donde debutó en el año 2000 en 1° División de Liga Totorense, y tuvo luego un largo recorrido por el fútbol profesional: vistió las camisetas de Instituto, Sportivo Belgrano, El Linqueño, Sarmiento de Junín, Colegiales, Boca de Río Gallegos, Defensores de Belgrano, Cañuelas y Laferrere, su último club hasta que comenzó la cuarentena.
Respecto a su labor, explicó: «dentro de la kinesiología está la parte respiratoria, la traumatológica y la cardiológoca. Lo que hacemos es rehabilitar la parte motora (muscular) y dar un apoyo a la parte respiratoria. Hay pacientes que estuvieron intubados 30 días… Salen de terapia intensiva muy debilitados muscularmente, quizás no tienen fuerza para sentarse en la cama o para comer… Es un trabajo interesante el que se hace».
Motivado por poder trabajar y vivir de lo que estudió y se recibió, le agrega la posibilidad de colaborar con las personas en un momento tan especial. «Me siento feliz de ayudar a una persona para que vuelva a su casa con la mejor calidad de vida posible», indicó.
Respecto al momento que les toca atravesar, detalló: «Vivo con mi novia y ella trabaja desde casa y está el temor de volver de un lugar como el mío y que puede traer algo a la casa. Le debe pasar a la gente de salud y a los esenciales. Hubo muchos contagios… Cumplo con el protocolo de llevar mis cosas, cuando vuelvo no entro con el calzado, la ropa del hospital me la pongo allá y después me la saco allá, y ponerla en una bolsa, lavarla con una temperatura de 40 grados… Son indicaciones del hospital. No hay que entrar en la locura, pero sí ser ordenado. Es un tema nuevo».
