A partir de este viernes 1° de agosto, entra en vigencia una nueva suba en los impuestos que gravan los combustibles, lo que volverá a impactar de lleno en el precio del litro de nafta y gasoil, y por lo tanto, en el presupuesto diario de los consumidores.
La medida, dispuesta por el Gobierno nacional a través del decreto 522, contempla una actualización parcial de los impuestos al combustible líquido (ICL) y al dióxido de carbono (IDC).
El ajuste implica que solo por la carga impositiva, la nafta súper aumentará $6,95 por litro y el gasoil $0,42, aunque en algunas estaciones el impacto podría ser mayor.
Esto representa un alza del 1% promedio, que se suma a los incrementos previos del 3,5% en julio y del 2,5% solo días después, profundizando la presión sobre los bolsillos de trabajadores, transportistas y consumidores en general.
Aunque algunas promociones se mantienen vigentes —como los descuentos de YPF con su app—, el continuo encarecimiento del combustible genera preocupación, especialmente por su efecto en la inflación y en el costo de vida diario.















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