Carlos Torres, titular de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), brindó detalles sobre la implementación de radares fijos en distintos puntos de la provincia de Santa Fe y aclaró el enfoque preventivo de la medida.
Según indicó en diálogo con Radio 2 Rosario, el objetivo es reducir la siniestralidad vial, especialmente en rutas y zonas urbanas de alta circulación.
“Tiene que estar toda la cartelería en regla. No nos escondemos para hacer infracciones y recaudar, queremos que nos vean y que sepan que los observamos”, afirmó Torres, en relación a las críticas que suelen surgir en torno a los controles de velocidad automatizados.
Actualmente, hay cerca de 20 radares fijos instalados en puntos estratégicos como las circunvalaciones de Rosario y Santa Fe, así como en la Ruta 34, Ruta 33, Ruta 19 y la autopista Rosario-Córdoba. Estos equipos permiten fiscalizar el cumplimiento de los límites de velocidad en tramos donde se ha detectado un alto índice de siniestros.
En cuanto a los criterios técnicos utilizados para definir su ubicación, Torres explicó: “Marcamos 80 lugares donde puede haber radares fijos en rutas santafesinas. Los ingenieros recorrieron la provincia y marcaron esos sectores factibles”.
Además, recordó que en los tramos urbanos, las velocidades máximas son más estrictas: “En los ejidos urbanos las máximas son a 60 km/h”, enfatizó.
Desde la APSV remarcan que el objetivo no es la sanción, sino la prevención y concientización. En ese sentido, la presencia visible de los controles y la correcta señalización buscan generar un cambio de conducta en los conductores para mejorar la seguridad vial en todo el territorio santafesino.















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