Tras cuatro meses de conflicto laboral, Lácteos Verónica logró reactivar sus operaciones gracias a un acuerdo alcanzado entre la empresa, el gremio Atilra y el Ministerio de Trabajo. El entendimiento, firmado el pasado 15 de septiembre, permitió la reapertura de las plantas ubicadas en Lehmann, Suardi y Clason, con un esquema de pagos escalonados para regularizar las deudas con los 650 trabajadores.
A 15 días del acuerdo, se evidencian avances en algunas plantas, pero la situación en la región, puntualmente en la planta ubicada entre las localidades de Clason y Totoras, sigue siendo crítica y de profunda incertidumbre por parte de los trabajadores.
Aunque se cumplió con los primeros desembolsos previstos (dos pagos de $700.000 y uno de $1.000.000, con otro millón a pagar el 6 de octubre), la actividad productiva en esta planta está prácticamente detenida.
Rodolfo Rodríguez, trabajador totorense y delegado de Atilra, confirmó que si bien los pagos se vienen realizando según lo acordado, la producción no se ha normalizado. «Está prácticamente parada la planta», afirmó.
Según explicó, sólo ingresan entre 20.000 y 30.000 litros de leche cada dos días, cantidad que alcanza apenas para una hora de envasado de leche en cajas. La mayoría de los sectores de esta planta –como los dedicados a la elaboración de manteca, dulce y queso– permanecen sin funcionamiento debido a la falta de leche e insumos básicos.
A diferencia de las plantas de Lehmann y Suardi, que ya operan bajo modalidad «a fazón» (procesando materia prima para terceros), Clason no cuenta con suficiente volumen ni contratos que permitan su reactivación sostenida.
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La raíz de esta parálisis se encuentra en los problemas estructurales que arrastra la industria láctea nacional: baja rentabilidad, caída del consumo interno, dificultades para importar insumos y un esquema financiero débil. Lácteos Verónica, en particular, no ha logrado resolver su déficit de abastecimiento ni generar ingresos propios, quedando dependiente de acuerdos externos y producción tercerizada.
Aunque el acuerdo laboral trajo un alivio momentáneo, la continuidad operativa de Clason está en riesgo si no se consigue reestablecer el flujo de leche y reactivar los sectores productivos. La falta de capital de trabajo y el desabastecimiento comprometen la recuperación a mediano plazo y plantean dudas sobre la sustentabilidad del plan de pagos.
La planta de Clason, por su nivel de inactividad, se presenta como el eslabón más débil en esa cadena, y su recuperación será clave para determinar si Lácteos Verónica puede volver a competir en el mercado lácteo argentino y asegurar la estabilidad de sus empleados.

















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