Una tarde de pileta que transcurría con total normalidad en Pueblo Andino terminó convirtiéndose en un momento dramático y, a la vez, en un ejemplo del valor de la capacitación en primeros auxilios. Sandra, vecina de la localidad, logró salvar la vida de su nieto de 12 años aplicando la maniobra de Heimlich, técnica que había aprendido recientemente en un curso dictado por los Bomberos Voluntarios locales.
“Estábamos en la pileta con uno de mis nietos, cuando de golpe viene mi otro nieto, completamente rojo, agarrándose el cuello. En segundos se puso morado y se le hincharon los ojos”, relató Sandra. “Salí de la pileta volando. Le empecé a hacer la maniobra de Heimlich una y otra vez, hasta que logró expulsar un pedazo de tomate. Después me dijo que en ese momento vio todo gris”.
La reacción inmediata y el conocimiento adecuado fueron determinantes. “Estoy súper agradecida por el curso y por el conocimiento que me dieron. Sin eso no hubiese podido hacerlo. Ahora él está bien, ya lo vio un médico y gracias a Dios no tuvo complicaciones”, expresó.
Sandra confesó que jamás imaginó que viviría una situación semejante: “Nunca pensé que algo así podía tocarme tan de cerca. Era una tarde común de pileta y, sin embargo, lo aprendido me ayudó a salvarlo porque estaba completamente ahogado”.
Desde los Bomberos Voluntarios de Pueblo Andino destacaron la importancia de contar con herramientas básicas de primeros auxilios. “Saber maniobras como la de Heimlich o la reanimación cardiopulmonar es vital. Te da la capacidad de salvar una vida o evitar que una lesión se agrave en momentos críticos, antes de que llegue la asistencia médica profesional”, señalaron.
El hecho puso nuevamente en relieve la necesidad de fomentar la capacitación comunitaria en primeros auxilios, conocimientos simples que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
