Una familia sufre la partida de su perrita que días atrás, en Nochebuena, escapó de su casa en Totoras, asustada y aturdida por la pirotecnia. Tras días de búsqueda, fue hallada sin vida en Ruta 34.
Con profundo dolor, Gastón, su dueño, se expresó en redes sociales. «Mi Vika apareció muerta. Voy a responsabilizar primero a quienes le corresponda hacer cumplir la ley de pirotecnia cero, después a todos los que se ríen haciendo ruido y sabiendo que a muchos les afecta (y no hablo solo de animalitos) y principalmente a las dos familias a donde Vika fue a pedir refugio y se lo negaron dejándola en la calle. Esas personas estarán presentes entre mis deseos de fin de año. Espero que tengan la oportunidad de sentir lo que sintió mi Vika. Será justicia», lamentó.
Por su parte, desde Totoras por los Animales, también lamentaron la situación. «Vika una perrita feliz que vivía en familia, en la noche del 24/12 se escapó asustada y aturdida por la pirotecnia que se tiró. Hoy, su familia que la buscaba con mucha angustia desde ese día, la encontró muerta en la ruta 34. Estas situaciones dejan mucha tristeza. Podemos evitar tirar pirotecnia, nadie se va a morir por no tirar cohetes, pero no es lo mismo para otros seres».
Vale recordar que en Totoras como en las distintas localidades de la región, la pirotecnia está prohibida por ordenanzas claras que buscan cuidar la convivencia y la salud de todos los seres.
Desde Totoras por los Animales, indicaron que pese a ello, año tras año, todavía hay quieren deciden usarla. «Para algunos puede parecer “solo un rato”, “una tradición”, “una diversión que dura un par de horas. Pero para otros, esas horas se transforman en dolor, miedo, desorientación y consecuencias irreversibles.
La pirotecnia afecta gravemente a:
Perros y gatos, que entran en pánico, se lastiman, se pierden o mueren de estrés.
Aves, que se desorientan, caen y no logran regresar a sus nidos.
Personas mayores, con problemas cardíacos, ansiedad o crisis de salud.
Niños y niñas con autismo, para quienes el ruido puede significar crisis profundas y sufrimiento real.
«En Totoras, una perrita murió como consecuencia de estos episodios. No es una exageración, no es una metáfora: es una vida que se perdió. Y no fue la única que sufrió. No se trata de quitarle la alegría a nadie, se trata de pensar qué tipo de comunidad queremos ser», reflexionaron.
















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