Los datos más recientes de la Dirección de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud de la Nación muestran un marcado descenso en el crecimiento vegetativo de Santa Fe. Durante 2024 nacieron 33.713 personas y se registraron 32.330 fallecimientos, una diferencia positiva de apenas 1.384 habitantes.
El dato contrasta con lo ocurrido en 2023, cuando la brecha entre nacimientos y defunciones había sido de 7.226 personas, lo que evidencia una tendencia sostenida hacia el equilibrio entre ambos indicadores.
El fenómeno se refleja con mayor intensidad en algunos departamentos del interior provincial. Mientras que en 2023 solo Caseros, General López e Iriondo presentaban crecimiento vegetativo negativo, en 2024 la cifra ascendió a nueve departamentos. A los tres ya mencionados se sumaron Belgrano, Constitución, Las Colonias, San Jerónimo, San Martín y San Justo.
En el caso de Iriondo, la diferencia fue de -84 personas, mientras que en San Jerónimo alcanzó las -86. En contraste, San Lorenzo mantuvo un saldo positivo de +342 habitantes.
Los especialistas consideran que estos números deben ser observados con atención, aunque sin generar alarma. El geógrafo Peretti explicó que la disminución de la natalidad y los casos de crecimiento vegetativo negativo forman parte de un proceso de cambio demográfico que ya se observa en distintos lugares del país. Según indicó, el desafío pasa por adaptar las políticas públicas a una realidad con menor cantidad de nacimientos y una población cada vez más envejecida.
Entre las causas del fenómeno aparece el envejecimiento poblacional, aunque los expertos remarcan que no es el factor principal. Peretti señaló que el aumento de la esperanza de vida no necesariamente retrasa los embarazos y puso el foco en las transformaciones culturales y sociales. “La fecundidad deja de ser vista como una función”, sostuvo, al tiempo que destacó que los proyectos de desarrollo personal y laboral ocupan hoy un lugar central tanto para mujeres como para varones.
La situación económica también influye en las decisiones familiares. Los costos asociados a la crianza, la alimentación y los cuidados, sumados a la incertidumbre económica y las dificultades para acceder a una vivienda propia, aparecen como factores determinantes al momento de pensar en tener hijos.
Si la tendencia actual se mantiene, los especialistas advierten que Santa Fe podría registrar en los próximos años un crecimiento vegetativo negativo a nivel provincial, un escenario que demandará nuevas respuestas en materia previsional, sanitaria, laboral y de cuidados.
