La crisis que desde hace más de un año mantiene a Lácteos Verónica con escasa producción, sin capital de trabajo y con dificultades para afrontar sus obligaciones desembocó finalmente en los tribunales. La tradicional empresa santafesina se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores, acorralada por un pasivo que se multiplicó mientras sus tres plantas permanecían prácticamente fuera de funcionamiento.
Una de esas instalaciones está ubicada en la región, entre las localidades de Clason y Totoras, por lo que la situación de la compañía también tiene impacto directo en el entramado productivo del sur santafesino. Acumula más de 2.900 cheques rechazados por $11.200 millones y registra una deuda bancaria de $4.745 millones
La presentación quedó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, Secretaría N°34, donde ya tramitan distintos reclamos contra la compañía. El expediente se encuentra actualmente en despacho y será la Justicia la que deberá determinar si corresponde abrir formalmente el proceso concursal. Esto significa que atraviesa una situación formal de insolvencia y no puede pagar sus deudas. Acude a la Justicia para frenar juicios y embargos, y negociar un acuerdo ordenado con quienes le deben dinero
Fundada en 1923, Lácteos Verónica es una de las empresas históricas de la industria láctea argentina y lleva más de seis décadas radicada en Santa Fe. La compañía continúa bajo control de la familia Espiñeira y, durante sus años de actividad, llegó a consolidarse como una de las principales usinas de la región, con una capacidad de procesamiento que alcanzó el millón de litros de leche diarios. El deterioro de su situación financiera se profundizó durante los últimos meses, al punto de dejar prácticamente paralizadas sus tres plantas, incluida la ubicada entre Clason y Totoras.
El ingreso al concurso se produjo después de meses en los que la empresa intentó contener los reclamos de sus acreedores de manera individual, una estrategia que quedó cada vez más limitada ante el avance de las acciones judiciales. Entre las presentaciones más recientes aparece la del Banco Galicia, que también solicitó la quiebra de Verónica.
Según los últimos datos disponibles del Banco Central, correspondientes a junio, la compañía mantiene con esa entidad una deuda de $1.376,7 millones, calificada en Situación 3, es decir, con problemas. El concurso preventivo abre ahora una nueva instancia para intentar ordenar las deudas y definir el futuro de una empresa que forma parte de la historia productiva de Santa Fe.















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