Este miércoles 16 comienza el juicio oral y público por uno de los asaltos más recordados de los últimos años en Santa Fe. El hecho ocurrió el 4 de marzo de 2016, cuando al menos seis hombres armados tomaron por asalto la comisaría, el juzgado, la sede comunal y el correo de Bernardo de Irigoyen, en el departamento San Jerónimo.
El único imputado es Leonardo Ramón Rivero, de 54 años, oriundo de José León Suárez y señalado por la Fiscalía como el cabecilla de la banda. Actualmente se encuentra detenido en la provincia de Buenos Aires por otra causa.
El debate estará a cargo de los jueces María Celeste Minniti, Pablo Sebastián Ruiz Steiger y Héctor Aiello. El fiscal Omar De Pedro adelantó que solicitará una pena de 17 años de prisión.
Rivero está acusado de robos calificados por el uso de armas de fuego, privación ilegítima de la libertad y de ser jefe de una asociación ilícita dedicada a cometer asaltos en distintas provincias.
Un raid de pocos minutos y cuatro objetivos
Según la acusación, Rivero, Carlos Entivero y al menos otros cuatro hombres llegaron al pueblo, de poco más de 2.000 habitantes, a bordo de dos vehículos. El primer objetivo fue la Comisaría Novena, donde redujeron y golpearon al jefe policial y le robaron, entre otras pertenencias, su arma, credencial, una tarjeta de débito y el celular. Dos personas que se encontraban realizando una denuncia también fueron obligadas a tirarse al piso.
Luego, uno de los asaltantes ingresó al Juzgado Comunal, redujo al juez Raúl Bonansea y lo encerró en un baño. Al mismo tiempo, otros integrantes de la banda irrumpieron en un local de cobro de impuestos ubicado junto a la comuna y se llevaron $166.000.
El empleado fue tomado como rehén y trasladado hasta la sede comunal. Allí, los delincuentes redujeron al personal y al presidente comunal, Jorge Raúl Carcavilla, a quien golpearon antes de robarle celulares, $50.000 en cheques y $20.000 en efectivo.
El último blanco fue el Correo Argentino, de donde sustrajeron $16.487. Después, la banda se dividió para escapar.
Una fuga, un tiroteo y una captura
Una parte de los delincuentes huyó hacia el sur por la autopista Rosario-Santa Fe. Entivero, en cambio, escapó hacia el norte por la ruta 11. Al llegar al cruce con el denominado camino al cementerio, en Coronda, se enfrentó a tiros con policías, volcó y murió.
Ocho meses después, Rivero fue detenido en el Juzgado de Paz de San Miguel, en la provincia de Buenos Aires, y trasladado a Santa Fe. Tras permanecer un tiempo en prisión preventiva recuperó la libertad, pero posteriormente volvió a ser detenido por otra investigación.
Ahora, diez años y seis meses después del asalto, deberá responder ante la Justicia santafesina por el violento raid que puso en vilo a Bernardo de Irigoyen
