Andrea es de San Genaro y denunció que fue víctima de las parteras rosarinas acusadas de apropiación de bebés

Andrea Camuso vive y vivió toda su vida en San Genaro, pero nació en Rosario y es aquí donde comienza una larga historia. Desde hace varios años lleva adelante una búsqueda para conocer su origen biológico y hoy se vincula con la investigación judicial por presunta apropiación y supresión de identidad de bebés, en la que aparecen las parteras Dolly y Silvia Viale.

Andrea supo que era adoptada cuando tenía apenas seis años. Durante gran parte de su vida convivió con una historia familiar sobre las circunstancias de su nacimiento, pero las dudas sobre su origen comenzaron a profundizarse con el paso del tiempo. Supo que fue entregada a sus padres adoptivos un día después de su nacimiento, aunque sin mayores precisiones y con pequeños datos aportados por quien era su niñera. Contó que su nacimiento fue el 29 de noviembre de 1972, en una clínica o Sanatorio céntrico rosarino, aunque desconoce el nombre y no tiene mayores datos al respecto.

En 2022 decidió hacer pública su búsqueda a través de las redes sociales y, a partir de la repercusión de su publicación, tomó contacto con otras personas que atravesaban situaciones similares. Ese acercamiento dio lugar a su incorporación al colectivo conocido como «Cardumen», integrado por personas que buscan reconstruir su identidad biológica y que encontraron puntos en común en sus historias.

“Me aconsejaron que me fije en mi certificado de nacimiento y descubro que el sello decía Silvia Viale. Empiezo a investigar y me dicen que es hermana de Dolly”, aseguró la mujer sangenarina de 53 años en diálogo con Radio 2. En el caso de Andrea, la investigación personal la llevó hasta el nombre de Silvia Viale, una partera que figura en la documentación vinculada a su nacimiento y que también está mencionada en otras denuncias que buscan esclarecer presuntas irregularidades en la entrega de recién nacidos.

La búsqueda de Andrea se sumó así a una investigación judicial que reúne ocho denuncias relacionadas con personas que intentan conocer sus orígenes biológicos. La causa apunta a determinar si existió un mecanismo de separación de bebés de sus madres biológicas y su posterior entrega a otras familias durante las décadas de 1960, 1970 y 1980.

Los investigadores trabajan sobre distintos testimonios y documentos, mientras se aguardan avances en los estudios genéticos que podrían contribuir a esclarecer cada historia. “Lamentablemente registros creo que ya no hay. Al menos cuando se allanó la casa de Dolly Viale, encontraron solamente papeles en blanco”, dijo.

Se sospecha que hay más de 40 casos similares y por esto Andrea hizo un pedido muy especial para que las madres que fueron víctimas de estas parteras puedan también dar testimonio y reencontrarse con sus hijos: “Que aparezcan mamás que entre 1968 y 1980 han dado sus bebés o se los arrebataron, tenemos la esperanza de que empiecen a aparecer. Que se presenten en la fiscalía y denuncien, acá hay personas que están buscando y esperando. No va a haber ningún tipo de rencor”.

Para Andrea, conocer su identidad no significa dejar atrás a la familia que la crió, a la que recuerda con profundo afecto, sino poder reconstruir una parte de su historia que hasta ahora permanece desconocida. Su búsqueda también representa la de otras personas que esperan respuestas sobre sus orígenes y que, a través del acompañamiento colectivo y el avance de la Justicia, mantienen la esperanza de conocer la verdad sobre sus nacimientos.

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