La solidaridad se hizo presente una vez más en la región. Este jueves, la fabrica de zapatillas de Serodino donó calzados a un niño con dificultades de San Genaro.
La vida de Francisco cambió hace 4 años luego de un golpe que sufrió en su rodilla, distintas complicaciones que atravesó derivaron en que debieran amputarle una de sus piernas.
Hoy en día, Francisco Suárez saltea etapas continuamente, no se detiene y pelea por su mejor calidad de vida. Se maneja con muletas continuamente para poder desplazarse.
Su tia, actualmente radicada en Totoras, se comunicó con el presidente comunal de Serodino, explicó la situación de Francisco tanto motriz como económica y desde la fabrica rápidamente tomaron cartas en el asunto e hicieron dos calzados para este niño que tanto lo necesitaba.
Este proyecto de la fabrica de zapatillas fue ideado por Juan Pio Drovetta tiempo antes de ser presidente comunal. Una vez en el poder, la fabrica tomó fuerza, se realizaron los primeros calzados para cumplir con el primer objetivo, ayudar a los más necesitados. Años después, la producción sigue creciendo y avanzado a nuevos horizontes.
El testimonio de Juan Pio Drovetta:
El presidente comunal de Serodino hizo hincapié como se dio el contacto con la familia de Francisco donde relató: «A la mujer que se contacto primero le agradecí por tenernos en cuenta y que el taller comunal pueda ser solidario con gente de la región que para eso estamos. Rápidamente se pusieron a trabajar los chicos, le entregamos dos y a medida que las necesite las va a tener disponible».
Feliz por poder ayudar en la causa, Droveta dijo: «Yo quiero agradecer el compromiso de los chicos del taller de zapatillas S porque cuando les comenté el caso se pusieron a trabajar inmediatamente y en dos días ya teníamos las zapatillas. Nos llena de satisfacción ver la cara de ese chico y de su mamá, estamos muy contentos».
La historia de Francisco
Betiana, la mamá del niño explicó a InfoMás la situación de su hijo: «Francisco tenía seis años, estaba jugando a la pelota con sus primos, se cayó, se golpeó la rodilla y se le empezó a inflamar. Estuvo varios días internado en San Genaro y nos derivaron a Baigorria. Ahí se empezó a agravar más la problemática, le hicieron todos los estudios pero no le encontraban lo que era».
Posteriormente relató que lo derivaron al Hospital de Niños zona norte de la ciudad de Rosario para hacerle un drenaje porque la pierna ya se estaba poniendo morada y quedó en terapia intensiva. «La situación se agravaba cada vez más y pasó a coma inducido. Probaron con muchas cosas que no funcionaron y nos dijeron que debían amputarle la pierna de la rodilla para abajo. La bacteria le afectó distintos órganos y estuvo muy grave, a punto de perder la vida» lamentó Betiana.
Siguiendo en esta línea agregó: «La primera intervención fue el drenaje, eso no funcionó, pasaron a cortar de la rodilla para abajo y la tercera fue desarticularlo completamente porque corría riesgo de vida. Estuvo un mes y medio en terapia intensiva y un mes y medio en sala común».
Betiana manifestó que él tenia su prótesis pero nunca la pudo usar, se acostumbró a las muletas y se maneja con ellas. Francisco hoy tiene 10 años, juega a la pelota con las muletas, corre y salta.
En cuánto a cómo fue que llegó a la fábrica de zapatillas en Serodino, explicó que su cuñada es de Totoras, Gabriela Quiros, y fue ella quien hizo el contacto para conseguir el calzado. «Yo no llegaba a comprarlas, necesita zapatillas cómodas porque lleva todo el peso de un solo lado por eso ella me dijo que iba a hacer todo lo posible para que él esté con todas las comodidades. Nosotros somos 7 personas en casa y se me complicaba comprarle las cosas», afirmó.
Cabe destacar que la pensión Francisco está en trámite, no tiene obra social y es la gente de la iglesia quien los ayuda con la donación de ropa como así también gente de la ciudad.
«Gracias al presidente de Serodino ya tenemos las zapatillas y me dijo que no me preocupara, que cuando él necesitaría las iba a tener. Yo estoy agradecida de corazón y mi familia también porque no estábamos en condiciones de comprarlas», enfatizó.
Las muletas tan necesarias para Francisco
Tal como lo manifestó su mamá a lo largo del relato que realizó, Francisco se acostumbró a manejarse con ellas y hasta realiza actividades utilizando las mismas.
«Se le rompieron hace 15 días y tuve que arreglarlas para que él pueda manejarse, usa las de aluminio y estamos tratando que aguanten un poquito más. Averigüe para comprarlas y salen mas de 3000 pesos», comentó Betiana.
En este marco afirmó que todo con lo que los ayudan le viene bien, a veces no pueden dar lo que él precisa y la gente siempre respondió y los ayuda como puede pero «hoy en día a todos se les hace difícil».
Hoy en día, con la necesidad de las zapatillas ya cumplida, Francisco precisa de muletas para seguir creciendo y jugando. Para quien pueda colaborar, comunicarse con su mamá al número: 3401 645055.

















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