Este domingo se vivió un festejo muy particular para los niños debido a la pandemia. En muchos lugares, se encargaron de que la fecha no sea insignificante pese al presente y se las ingeniaron con nuevas propuestas.
Así fue el caso de Pilar Pacheco, titular del Instituto de Neurorehabilitación que lleva su nombre situado en Pueblo Andino. También forma parte de Afapprei (Asociación familias, personas con discapacidad y prestadores por la inclusión). Cuenta con una población de 60 pacientes con diversidad funcional.
Pilar y su marido, Ignacio Rafuls, recorrieron 200 kilómetros visitando las localidades de San Lorenzo, Puerto general San Martín, Pueblo Andino, villa la Ribera, Serodino y Oliveros y sorprendiendo a los pequeños con los trajes de «Los Incleíbles».
«Todos los años realizamos alguna actividad especial para festejar el día de las infancias. Sabíamos que este año iba a ser diferente por el contexto de la pandemia. Así como hemos tenido que reinventarnos en cuanto a nuestros tratamientos utilizando la teleasistencia, también lo hicimos para este día tan significativo», contó a Info Más.
Lejos de quedarse con los brazos cruzados, con su familia se convirtieron en Los Increíbles y recorrieron las viviendas de todos los pacientes con el acompañamiento y la complicidad de sus padres para que se cuenten con todos los recaudos necesarios en cuanto a medidas de bioseguridad.
«La escuela en casa y la rehabilitación en casa, ha sido un gran desafío para los pacientes, sus familias y los profesionales y seguramente lo siga siendo. Pero tenemos que lograr transformar la incertidumbre en “certidumbre» y lo cierto es que todos los niños y niñas viven el Día del niño visitando alguna plaza, algún evento, esta vez la sorpresa fue a sus casas», agregó.
El obsequio consistió en un barbijo personalizado con elementos para que ellos mismos los pudieran decorar. «Fue una maravillosa idea que tuvo nuestra terapista ocupacional», expuso Pilar más allá de la gran sorpresa en el rostro de los niños, las fotos y los minutos compartidos.
El recorrido contó con mucho amor pero también con seguridad frente a la pandemia con barbijos quirúrgicos y rociadores de alcohol que utilizaban en los trajes antes de bajar a cada casa. Comenzó a las 7 AM y finalizó a las 19 pero Pilar aseguró: «Cada segundo valió millones. Son momentos inolvidables, que siempre, hasta en el contexto de una pandemia, se pueden lograr».




















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