Valeria notó que algo no estaba bien en cuanto a su salud, pero la noticia que recibió fue la menos pensada: tenía cáncer de útero. A sus 23 años, la joven de Díaz peleó con todas sus fuerzas junto a los médicos y su familia y logró tocar la famosa campana.
Se llama Valeria Almaraz, tiene un pequeño de 4 años llamado Valentino Villalba quien junto a su esposo y el resto de sus seres queridos le dieron las fuerzas necesarias para luchar. En diálogo con Info Más, contó sobre sus primeros síntomas y los pasos para lograr la recuperación.
Todo comenzó durante el 2020 con una irregularidad que fue mucha pérdida de sangre. «Me sorprendió bastante ya que no era normal en mi que sucediera tal situación. Fui al médico a una consulta y me pidió que me realizara estudios tales como análisis de sangre, ecografías y demás», explicó.
Sin embargo todos los estudios salieron bien hasta que el 11 de noviembre del 2020 se realizó un PAP (papanicolaou), el cual dio un mal resultado. Por ello, fue derivada al hospital CEMAFE de la ciudad de Santa Fe.
Allí, fue atendida por médicos oncólogos y expresó: «Ellos me dieron la noticia menos esperada, que tenia cáncer de útero. Me derivaron al Nuevo Iturraspe para que me realizara nuevos estudios de tomografía, endoscopia, biopsia, ecografía abdominal e intravaginal, ultrasonido y varias series de análisis que también diagnosticaron que sufría de anemia».
«Los médicos dijeron que la única manera de curarme era realizándome transfusiones de sangre por mi anemia, radioterapia, quimioterapia y braquiterapia. Lo tomé con calma y comencé el tratamiento el 4 de febrero», recordó.
Su familia, más allá del equipo médico que estuvo a su lado, fue su pilar fundamental. «Gracias a una lucha constante día a día, gracias a Dios, el apoyo de mi familia, mi marido y mi hijo que en todo momento estuvieron conmigo, y mis seres queridos, el 10 terminé los tratamientos de rayo y quimio y ahora voy con el último tratamiento que son las braquiterapias».
Ya pensando en lo que viene, espera con ansias un día que sin dudas, será uno de los más especiales de su vida. «Gracias a Dios estoy con ánimo a pesar de todo. El viernes 19 terminaría el tratamiento y podré volver a casa», se ilusiona a solo una semana de su gran objetivo.
