Minutos de terror vivió una joven de Timbúes junto a su mamá en horas de la mañana de este miércoles cuando dos delincuentes armados irrumpieron en su comercio y vivienda. «Pensaba si era la última vez que iba a estar viva», relató la víctima.
Julieta, de 23 años, sufrió un robo en el mes de septiembre de 2020 cuando no estaba en su domicilio y este miércoles el hecho fue mucho peor. Todo comenzó minutos después de las 11 de la mañana, en su domicilio de calle Felipe Varela al 1400, en Barrio Ioppolo.
Junto a su hermano logró poner su negocio en el frente de su vivienda y se encontraba trabajando en él cuando dos delincuentes ingresaron armados y uno le dijo: «Esto es un asalto». El malviviente la tomó del cuello y la llevó para dentro de la vivienda donde también se encontraba su madre. Ambas debieron tirarse al piso.
«Yo me quedé paralizada. Me agarró de atrás y nos hizo tirar al piso. Me decía, ‘dame todo porque te quemo’, todo el tiempo apuntándome con el revolver en la cabeza», contó la joven a Info Más.
Los delincuentes, al menos dos, se llevaron cerca de 100 mil pesos que Julieta tenía para pagarle a los proveedores, un televisor, dos celulares, cerca de 50 mil pesos en cartones enteros de cigarrillos, entre otras cosas. Además, revolvieron todo su cuarto.
Alrededor de 5 minutos estuvieron madre e hija junto a los malhechores. Uno de ellos robaba la plata de la caja registradora mientras que el otro le indicaba: «Si entra alguien quemalo». Durante el hecho, un auto marca Ford Focus, de color blanco, aguardaba a unos metros del lugar.
«Me robaron el año pasado y hace dos semanas me pude comprar un televisor y ahora se lo llevaron. Nos dejaron encerradas en la cocina. Yo tenia una llave y pude salir corriendo a avisarle a los vecinos para que me ayuden», indicó.
El hecho fue de extrema violencia ya que si bien no fueron golpeadas, las amenazas de muerte fueron constantes. «Estaban decididos a todo, me ponían el arma en la cabeza todo el tiempo. Fue terrible, no se lo deseo a nadie. Yo decía ‘Dios mío que no me mate, que no le haga nada a mi mamá’ y pensé: ‘será la última vez que estoy viva’, fue terrible.
Más allá del robo en sí, lamentó no tener respuestas «El primer robo quedó en la nada, el segundo fue a mano armada. ¿Qué esperan que la próxima vengan y me peguen un tiro para hacer algo?. vinieron y me dijeron que no había más móvil, nadie hizo nada».
«Da mucha impotencia. La primera vez no estaba porque estaba trabajando, ahora vinieron y yo estaba trabajando. Que te metan una arma en la cabeza y que te digan ‘esto es un asalto, dame todo porque te mato’, es algo horrible, no lo puedo explicar. Fueron minutos que no sabia qué hacer y no se conformaban con lo que eles daba. Sólo les pedí que no nos hagan nada», lamentó la joven tras los minutos de terror vividos a plena luz del día.














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