El gobierno santafesino publicó este martes dos resoluciones en las que ofrece 40 millones de pesos por información que conduzca a la detención de Brian Walter Bilbao o de Waldo Alexis Bilbao, hermanos oriundos de Rosario que están sospechados de liderar una organización transnacional que trae cocaína desde Bolivia a la región.
Están prófugos desde octubre de 2023, cuando Gendarmería llevó adelante el operativo “Cosecha blanca”, en el cual hubo más de una decena de arrestos. La organización que fue detectada haciendo maniobras con dos aviones Beechcraft Baron dentro de un hangar privado de un club de campo y golf, situado en la localidad de Oliveros.
Las medidas tienen la firma del ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, quien dispone el dinero para quien acerque datos relevantes sobre el paradero de algunos de ellos: el presunto jefe de la banda, Brian Bilbao (también conocido como “Barba”, “Patoruzec” o “Negro”), o sobre su hermano Waldo, encargado de manejar parte del dinero obtenido del narcotráfico para lavarlo en distintas actividades, de acuerdo a la investigación federal.
Brian Bilbao comenzó a estar en el radar de las autoridades de Rosario en agosto de 2020, pero recién en octubre de 2023 pudieron dar un golpe certero a su organización en el marco de la investigación por narcotráfico y lavado de dinero.
Bajo el nombre en clave Cosecha Blanca, Gendarmería secuestró tres aviones utilizados presuntamente para el tráfico de cocaína desde la Amazonia boliviana. Dos de estas aeronaves, modelos Beechcraft Baron, se encontraron en un aeródromo privado en cercanías de Campo Timbó, en la localidad de Oliveros, mientras que un Cessna 210 fue hallado en un hangar de Carrizales, con daños en el tren de aterrizaje y la hélice.
Según la investigación, estas aeronaves realizaban vuelos a baja altura para evitar ser detectadas por los radares del norte del país, un método comúnmente empleado en el narcotráfico.
De acuerdo al legajo, la presunta estructura introducía la droga desde Bolivia mediante fletes aéreos para luego transportar la cocaína hacia Buenos Aires y distintas localidades santafesinas. En tanto, las ganancias fueron lavadas a través de empresas, taxis, bares y dos franquicias de un medio de comunicación, con el objetivo de darle apariencia legal al dinero.













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