El concejal totorense José Manuel Pascual presentó en el Concejo Municipal un Proyecto de Ordenanza de Arbolado Público, buscando integrar criterios ambientales, urbanos y sociales para el desarrollo sustentable de la ciudad e incluso prohibir algunas especies que generen alergias y otras enfermedades.
“El arbolado público es el corazón verde de nuestra ciudad. No puede seguir dependiendo de decisiones improvisadas o de intervenciones aisladas. Cuidar los árboles es cuidar el corazón, el futuro y la vida de Totoras”, expresó Pascual durante su intervención.
El edil explicó que la iniciativa fue elaborada junto a su equipo tras un análisis técnico y territorial que evidencia una deuda histórica del Estado local en materia urbanística y ambiental. “Todo esto refleja una carencia estructural: no ha habido una política clara de gestión del arbolado. No se trata solo de plantar árboles, sino de hacerlo con planificación, criterio técnico y compromiso ambiental”, subrayó.
El proyecto propone la creación de un Plan Director del Arbolado Público, con vigencia de cinco años, que establezca lineamientos técnicos para la plantación, el mantenimiento y la expansión del arbolado urbano. Este plan incluirá un censo digital georreferenciado, metas de reposición y mecanismos de control para garantizar continuidad, eficiencia y transparencia.
“Con este plan queremos pasar del desorden a la gestión planificada, prevenir daños y acompañar el crecimiento ordenado de la ciudad. Un árbol bien ubicado es una inversión en salud, belleza y calidad de vida”, destacó Pascual.
Además, la propuesta contempla un programa de valorización de restos verdes provenientes de podas y mantenimiento, promoviendo su reutilización mediante chipeado, compostaje y reciclaje vegetal, en línea con la economía circular. “Transformar los residuos en vida es parte de una nueva cultura ambiental. Lo que antes se quemaba o tiraba, puede volver a la tierra como abono y energía para nuestros espacios verdes”, explicó.
Otro de los ejes centrales del proyecto es la participación ciudadana, a través de programas de educación ambiental y adopción de árboles por parte de vecinos, escuelas e instituciones. Asimismo, se busca identificar y prohibir que se planten ciertas especies que pueden generar alergias o enfermedades como el caso de los plátanos.
La iniciativa será remitida a la Comisión de Obras Públicas para su análisis y tratamiento. “Este proyecto busca cuidar nuestro corazón verde, garantizar un desarrollo urbano sustentable y construir una ciudad más amable, equilibrada y viva. Un arbolado bien gestionado no rompe veredas: las embellece. No interrumpe servicios: los protege. No genera problemas: genera orgullo”, concluyó Pascual.















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