Los empleados de Lácteos Verónica y sus familias anunciaron que este miércoles a las 10 de la mañana se movilizarán de manera pacífica a la planta de Clason – Totoras para visibilizar la grave situación que atraviesan. La convocatoria busca expresar el creciente malestar por la falta de respuestas de la empresa y fue extendida también a la intendenta de Totoras y a concejales, así como también al presidente comunal de Clason, en un intento por involucrar a las autoridades locales ante un conflicto que impacta de lleno en la región.
La incertidumbre se multiplica en distintas localidades del centro norte santafesino frente al delicado presente de la firma láctea, una empresa histórica que emplea de manera directa a cerca de 700 personas. El deterioro de la actividad y la falta de definiciones concretas generan preocupación no solo entre los trabajadores, sino también en sus familias y en las economías locales vinculadas a la producción.
En los últimos días, la crisis se profundizó notablemente. Según relataron los propios empleados, se apagaron las calderas y dejó de circular el transporte que trasladaba a los operarios desde San Genaro, Clason y Totoras hasta la planta. A pesar de este escenario, los trabajadores decidieron seguir concurriendo de manera individual a los lugares de trabajo, aunque descartaron realizar una toma de las instalaciones.

La falta de actividad productiva y el incumplimiento en el pago de salarios encendieron todas las alarmas. Los empleados denunciaron que no cobraron el sueldo de diciembre ni el aguinaldo, situación que agrava el impacto económico sobre los hogares que dependen de la empresa como principal fuente de ingresos.
Lácteos Verónica cuenta con plantas industriales en Clason, Lehmann y Suardi, donde se concentra la mayor parte de su plantilla. Si bien los atrasos salariales se arrastran desde hace varios meses, durante este año la compañía dejó de cumplir incluso con un esquema de pagos parciales que había sido acordado previamente, mientras la producción quedó prácticamente paralizada.
Trabajadores de la firma indicaron que, aunque no existe una notificación formal de cierre, las fábricas se encuentran sin funcionamiento real. La interrupción del servicio de transporte al personal es vista como una señal más de la paralización total y refuerza el clima de incertidumbre sobre el futuro inmediato.
Ante este panorama, los empleados continúan reuniéndose en los puntos de encuentro habituales y luego dejan constancia del incumplimiento salarial mediante exposiciones civiles. El conflicto, además, excede al personal: la empresa mantiene importantes deudas con productores tamberos y prestadores de servicios, lo que profundiza el cuadro financiero y productivo.
En el caso particular de la planta de Clason, ubicada sobre la ruta nacional 34, la suspensión del transporte estaría directamente vinculada a pagos pendientes. Desde septiembre del año pasado, la única actividad que se sostiene es el trabajo a fazón en la planta de Lehmann, donde se procesa leche en polvo para terceros, aunque sin señales claras de continuidad, un contexto que explica la movilización anunciada y el creciente reclamo por respuestas urgentes.