Este lunes 8 se llevó a cabo en la Sede de Gobierno de la Provincia de Santa Fe, en la ciudad de Rosario, la presentación oficial del proyecto para la construcción de un monumento en homenaje a la histórica Estrategia del Mío Mío, encabezada por el Brigadier Estanislao López, una de las figuras centrales del federalismo argentino y de la historia santafesina.
El acto contó con la presencia del gobernador provincial Maximiliano Pullaro, la ministra de Cultura Susana Rueda, el senador departamental Hugo Rasetto junto a su equipo, y el presidente comunal de Carrizales, Oscar Cattaneo, además de integrantes de la Comuna y representantes de distintas instituciones locales que acompañaron la iniciativa.
El proyecto prevé la construcción del monumento en la localidad de Carrizales, que se convertirá así en el escenario de una obra de gran relevancia histórica, cultural y turística. La iniciativa busca rendir homenaje a un episodio clave que contribuyó a consolidar la identidad provincial y los ideales federales que marcaron el proceso de conformación del país.
Desde el ámbito provincial y comunal destacaron que la obra permitirá revalorizar un acontecimiento fundamental de la historia regional, al tiempo que fortalecerá el patrimonio cultural y promoverá la memoria colectiva, el conocimiento histórico y el sentido de pertenencia, especialmente entre las nuevas generaciones.
Para Carrizales, la concreción de este proyecto representa un motivo de orgullo y una oportunidad de crecimiento y proyección, impulsada por el acompañamiento del Gobierno Provincial y Departamental. La iniciativa reafirma el lugar de la localidad dentro de la historia santafesina y constituye un paso significativo en la preservación y difusión del legado histórico de la región.

UNA HISTORIA VIVA DE LA REGIÓN
La Batalla —o Estrategia— del Mío Mío fue un episodio clave de las guerras civiles argentinas ocurrido en 1828, en territorio del actual centro-sur de la provincia de Santa Fe, cerca de la zona donde hoy se encuentra Carrizales. No se recuerda tanto por un gran enfrentamiento campal, sino por la maniobra militar y política diseñada por el Brigadier Estanislao López, uno de los principales líderes del federalismo argentino.
Cuenta la historia que luego del fusilamiento de Dorrego el 1º de diciembre de 1828 y la autoproclamación de Lavalle como gobernador de Buenos Aires, la Convención Nacional de la Provincias Unidas del Río de la Plata desconoció ese nuevo gobierno y repudió el asesinato por “alta traición contra el Estado” con que se quiso justificar su ejecución.
La campaña de Lavalle para tratar de controlar a los caudillos federales del interior continuó con una incursión militar sobre la provincia de Santa Fe, gobernada por Estanislao López, hombre de gran prestigio popular que había intervenido en la gesta independentista. Lavalle era uno de los mejores oficiales de caballería del ejército.

Había combatido en la guerra con el Brasil, siendo reconocido como uno de los oficiales más importantes en el triunfo en Ituzaingó, batalla que decidió aquel conflicto. Una vez firmada la paz, Lavalle regresó a Buenos Aires. Las tropas con las que contaba eran veteranos de aquella campaña.
La caballería era decisiva en las guerras del siglo XIX: derrotarla era la clave para ganar la batalla. López contaba con baqueanos, conocedores no sólo de la geografía del territorio santafesino, sino de su flora y fauna. Gracias a ellos, supo de una planta local, el Mio Mio, popularmente conocida como romerillo, de propiedades curativas sólo cuando es ingerida en la proporción justa, pero que de lo contrario y en cantidad, mata al ganado después de tomar agua.
López esperó a las tropas unitarias cerca de la localidad de Carrizales, en un sitio donde esta planta era abundante. Para entonces el pueblo no era más que un rejunte de casas y estancias.
El Brigadier santafesino le colocó a su caballería morrales para impedir que consumieran la planta, y esperó la llegada de las tropas de Lavalle. Antes del combate, los fatigados caballos enemigos pastaron a gusto en la zona. Al amanecer, los jinetes unitarios se encontraron con los cadáveres de sus caballos. El regimiento unitario, superior en número y armamento que los federales, fue rápidamente diezmado.
De esta manera pagaban los unitarios su desconocimiento del país al que querían darle una forma de vida europea, aún contra los deseos de la mayoría de su población. Así Clarke, o Carrizales, se hacía fuerte y pasaba a la historia de la mano del Brigadier López y la flora autóctona.












Comentarios sobre post