El mercado de trabajo en el Cordón Industrial del Gran Rosario atraviesa una etapa de fuerte tensión que ya se siente en toda la región. De acuerdo a los últimos indicadores oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, correspondientes al primer trimestre de 2026, la desocupación trepó al 8,2%, marcando un deterioro claro frente al mismo período del año pasado y encendiendo alertas en los sectores productivos y sociales.
El impacto más directo se refleja en la cantidad de personas sin empleo: en apenas un año, unas 10 mil se sumaron a las filas de quienes buscan trabajo sin éxito. Esto ocurre pese a que la tasa de empleo mostró una leve mejora, un dato que, lejos de ser alentador, deja en evidencia que la creación de puestos no alcanza para absorber la creciente demanda laboral en el área metropolitana rosarina.
La presión sobre el sistema laboral regional se explica por el fuerte aumento de la población económicamente activa. Entre comienzos de 2025 y 2026, unas 27 mil personas comenzaron a buscar empleo en el Gran Rosario, mientras que solo se generaron alrededor de 18 mil nuevos puestos. La tasa de actividad llegó al 51,2%, una de las más altas del país, lo que confirma que cada vez más hogares dependen de un mercado que muestra señales de saturación y dificultades estructurales para generar trabajo estable y de calidad.
El escenario se vuelve aún más preocupante al mirar lo que ocurre en zonas cercanas. El cordón industrial conformado por San Nicolás y Villa Constitución lidera el ranking nacional de desempleo con una tasa del 10,4%, mientras que Bahía Blanca alcanza el 10,1%. Estos números, combinados con el aumento de la subocupación a nivel país, muestran que la precarización avanza y que la región enfrenta un desafío urgente: recuperar dinamismo económico sin que el empleo informal siga siendo la única alternativa.












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