La esperada firma del acuerdo para avanzar con la reactivación de Sudamericana de Lácteos, la planta ubicada en Díaz que permanece paralizada desde hace cuatro meses, finalmente no se concretó este martes 30, tal como estaba previsto. La operación sufrió una nueva demora debido a que no se habrían presentado las garantías exigidas para respaldar los pagos comprometidos, lo que volvió a frenar el proceso.
En diálogo con Info Más, el representante del sindicato ATILRA, Nicolás Gamero, aclaró que esta situación no implica una ruptura de las negociaciones, sino una postergación hasta que se complete la documentación requerida. «No se presentaron las garantías para los pagos. La negociación sigue su curso normal. Ellos presentan la documentación y ya está», afirmó el dirigente gremial.
De esta manera, el proceso para concretar el traspaso de la empresa al empresario Pablo González continúa abierto, mientras los 72 trabajadores de la planta de Díaz y otros tres empleados radicados en Buenos Aires siguen aguardando una definición que les permita recuperar sus puestos de trabajo y llevar tranquilidad a sus familias.
Por otra parte, y según publicó Punto Biz, el sindicato estaría condicionando la firma del acuerdo a que el futuro operador garantice el pago de la deuda que la empresa mantiene con los trabajadores mediante instrumentos como una hipoteca o un seguro de caución. Desde el entorno de González sostienen que ese requisito implicaría otorgarle un tratamiento preferencial a un acreedor por sobre el resto, una diferencia que, por el momento, mantiene estancada la formalización del acuerdo.
Sudamericana de Lácteos, especializada en la producción de quesos para el mercado interno y la exportación, había cesado su actividad a comienzos de año. Los actuales propietarios, vinculados también a Lácteos Servio de Villa María, adquirieron la firma en mayo de 2025, pero enfrentaron dificultades de gestión y una importante acumulación de deudas.
En este contexto, el empresario agroindustrial Pablo González, oriundo de Pergamino y radicado en Rosario, manifestó su interés en hacerse cargo de la empresa. González posee una aceitera de girasol en Serodino, a pocos kilómetros de la planta láctea, y encabezará ahora el proceso destinado a recuperar la actividad productiva y garantizar la continuidad de las fuentes laborales.















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