La autopista Rosario-Santa Fe se encamina hacia una transformación en su sistema de peajes, con una incorporación progresiva de alternativas de pago electrónico que apunta a disminuir las detenciones y agilizar la circulación. Desde AUSA señalaron que el proceso será gradual y ya está planificado pero, por el momento, no existe una fecha definida para eliminar por completo el cobro manual en este corredor.
Actualmente, quienes transitan por la autopista cuentan con distintas opciones para abonar el peaje, entre ellas efectivo, tarjetas, códigos QR y TelePASE. El objetivo a largo plazo es avanzar hacia el sistema free flow, que permite atravesar los puntos de cobro sin detenerse. Desde la empresa estimaron que la meta sería alcanzar un esquema completamente automatizado hacia 2028, aunque su implementación dependerá de las futuras concesiones, las inversiones necesarias y la adaptación tecnológica.
El cambio también plantea interrogantes respecto del personal que actualmente trabaja en las estaciones de peaje. Según explicó Roberta Ramos Oromí, gerenta de Comerciales y Producto de AUSA, las empresas y los sindicatos deben trabajar en conjunto para acompañar la transición. En otros corredores, se optó por reubicar empleados en tareas de mantenimiento, limpieza y espacios verdes, además de instrumentar retiros voluntarios.
Otro de los aspectos contemplados es qué ocurrirá ante eventuales inconvenientes técnicos. Desde AUSA indicaron que una falla en el sistema de cobro no debería generar demoras para los usuarios, ya que las barreras podrán levantarse igualmente. El paso quedará registrado mediante los sistemas de lectura y cámaras, lo que permitirá posteriormente identificar al vehículo y gestionar el cobro correspondiente.
SEGUNDA ETAPA DEL TERCER CARRIL
La ampliación de la Autopista Rosario-Santa Fe sumará un nuevo frente de obra durante septiembre. Si las condiciones climáticas lo permiten y no surgen imprevistos, este mes comenzarían los trabajos para incorporar un tercer carril entre San Lorenzo y Villa La Ribera, en un tramo de 17,5 kilómetros considerado estratégico por el intenso movimiento vehicular y el vínculo con el complejo portuario del Gran Rosario.
La intervención tendrá un plazo de ejecución de 18 meses y estará a cargo de la empresa Luis Losi, con un presupuesto estimado en 70 mil millones de pesos. El primer paso será la instalación del obrador, que dará inicio al proceso de una obra que no solo contempla la construcción del nuevo carril, sino también una intervención integral sobre la infraestructura existente.
Entre los trabajos previstos se encuentran la reconstrucción de los dos carriles actuales, la pavimentación de banquinas, la instalación de iluminación a lo largo de todo el sector y la adecuación de alcantarillas. También se realizarán tareas de mantenimiento en accesos y puentes, además de la colocación de defensas y nueva señalización vial.















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