Puerto Gaboto volvió a poner en el centro de la escena su preocupación por la inseguridad. Este jueves, durante las primeras horas de la tarde, un grupo de vecinos se movilizó por las calles de la localidad para reclamar respuestas frente a una sucesión de robos, amenazas y episodios de violencia que en los últimos meses generaron un creciente malestar en la comunidad.
Con banderas, carteles y bocinas, la marcha comenzó en el Paseo Ribereño, pasó por la sede comunal y terminó frente a la Comisaría 12ª. «Gaboto dice basta», «Basta de Robos» y «Más policías», decían algunas pancartas que portó la gente. No hubo ningún representante político, ni del oficialismo comunal ni de la oposición.
Allí los manifestantes fueron recibidos por autoridades policiales locales y representantes de la Unidad Regional XV, a quienes transmitieron sus reclamos.
«Fue un diálogo del que participaron autoridades policiales donde nos explicaron cómo es el patrullaje, las razones por las que quedan libres los delincuentes y cómo realizar denuncias al 911. De la Comuna de Gaboto no participó nadie. Para nosotros el saldo es positivo y vamos a seguir con las marchas para que esto mejore», expresó una de las vecinas en diálogo con Info Más.
UN CONTEXTO CRÍTICO
Detrás de la protesta aparece una realidad que condiciona la capacidad de respuesta: actualmente la dependencia de Gaboto cuenta con apenas dos efectivos por turno, además del jefe a cargo. A esto se suma que los móviles no fueron renovados y, ante situaciones que requieren mayor despliegue, es necesario solicitar colaboración a otras localidades como Maciel, Monje y Barrancas.
La Comuna tampoco dispone de una Guardia Urbana, aunque cuenta con 32 cámaras conectadas al Centro de Monitoreo. El sistema permite registrar lo que sucede en distintos puntos del pueblo y las imágenes quedan a disposición de la Policía y la Fiscalía cuando se investiga un hecho. Desde el gobierno local cuestionan además que no hayan prosperado proyectos presentados a través del programa provincial Vínculos para reforzar ese sistema.
En los últimos días, tras una reunión con autoridades policiales, se acordó que una unidad del Grupo de Operaciones Especiales realice patrullajes nocturnos en la localidad. La medida representa un refuerzo, aunque desde el ámbito local consideran que no alcanza para resolver el problema de fondo. A la falta de recursos policiales se suma la preocupación por el consumo de estupefacientes entre menores y por decisiones judiciales que, según manifiestan vecinos y autoridades, terminan con liberaciones o excarcelaciones en un corto plazo mientras los hechos y las denuncias continúan acumulándose.
En paralelo, Gaboto avanzó con una herramienta vinculada directamente con el delito de motocicletas: la adhesión al decreto provincial 460, que habilita a los agentes policiales a retener motovehículos cuando, durante una identificación en la vía pública, el conductor no pueda acreditar la titularidad, legítima posesión o autorización de uso.
La localidad ya cuenta con un corralón habilitado para recibir esos vehículos. Mientras tanto, el reclamo de los vecinos vuelve a poner sobre la mesa una discusión que excede a la propia Policía: cómo sostener la seguridad en las pequeñas localidades cuando los recursos humanos, tecnológicos y materiales resultan limitados frente a una problemática que continúa creciendo.













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