Desde los pueblos más pequeños surgen las historias más grandes. En Díaz está la de Cintia Branca, que si bien desde los 18 años persigue sus sueños en Rosario, su infancia, su familia y su corazón, siguen en su localidad natal. Con 28 años, recibió reconocimientos nacionales, internacionales y una reciente beca doctoral por parte nada menos que del CONICET.
Cintia persiguió sus sueños incansablemente y es científica. Empezó a cursar sus estudios de Ingeniería Química pero a los 3 años se dio cuenta que no era su camino y se animó a cambiar a la Licenciatura en Química en la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente sólo resta la realización de la tesina.
Este martes recibió la notificación de que el CONICET le otorgó una beca por 5 años, 60 meses consecutivos financiados destinados a realizar estudios de doctorado en un presente donde sus objetivos personales son diferentes por lo cual, seguirá otro rumbo. Sin embargo indicó: «Es un mérito en si mismo que CONICET financie un proyecto y otorgue una beca. Premia el desempeño académico, las aptitudes investigativas y el trayecto fuera de la universidad».
Es que más allá de sus estudios universitarios y a sus jóvenes 28 años, cuenta con una amplia experiencia en ferias de ciencias e investigación ya que formó parte 10 años del Programa de Feria de Ciencias del Ministerio de Educación de la Nación organizando distintas ediciones incluyendo en dos oportunidades a nivel internacional. «Mas allá de la beca tengo otros objetivos. Estoy en un proceso de transición decidiendo que quiero hacer», agregó.
«Siempre me interesó investigar un poco más», aseguró. Su historia se remonta a cuando cursaba el 7mo grado y junto a compañeros realizaron una investigación sobre ferias de ciencias y luego, en 5to de la secundaria, presentó junto a su compañera Yanina Mansilla un trabajo sobre Möbius de matemática en la Feria Nacional de Ciencias, obteniendo un destaque con un pase internacional.
Fue en el año 2011 cuando obtuvo dos distinciones nacionales en Los Ángeles, Estados Unidos. Una es de la asociación Mu Alpha Theta, la alta sociedad de matemáticos estadounidenses y también una distinción por la Fuerza Naval Estadounidense.
Actualmente, Cintia trabaja en un laboratorio de la red Senasa, en Rosario, cuenta con un cargo en la Facultad de Ingeniería y desempeña tareas en el Instituto de Estudios Nucleares y Radiaciones Ionizantes. Se encuentra a cargo del montaje de un laboratorio de análisis por activación neutrónica con colaboración del Instituto Balseiro de Bariloche y una propuesta para realizar allí una corta estadía. «A medida que uno tiene claro sus deseos y vocación los caminos se van abriendo», subrayó.
«A veces uno se va del pueblo pensando que en la ciudad la vida es muy fácil y en realidad hay un montón de cosas que corren mas allá de sentarse a estudiar y lo importante que es tener definido que quiere hacer uno. En caso de que se de cuenta que no es lo que le gusta, poder frenar y seguir un nuevo rumbo», dijo como mensaje para los más jóvenes.
Para ello, destacó el apoyo de su familia y remarcó: «Se puede lograr teniendo en claro cuales son las opciones. Es importante cuando uno está en la secundaria en un pueblo tener algún acercamiento con la universidad, de que las mismas escuelas acerquen a sus alumnos al ámbito universitario o que la universidad se acerque a la escuela para ofrecer todas las opciones».
«Cuando uno tiene 17 años es difícil decidir algo para el resto de tu vida sin saber como es la vida universitaria. Yo en 2014 arranqué de nuevo la carrera y me fue bien y que hoy el CONICET me otorgue una beca es un mérito muy importante», concluyó en medio de nuevos proyectos entre los cuales no descarta un futuro en el exterior.














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