A diez años del femicidio de Marlene Franco, Oliveros vuelve a detenerse en el recuerdo de una herida que nunca terminó de cerrar. Este jueves 14 de mayo se cumple una década de aquella madrugada trágica que marcó para siempre la historia de la localidad y dejó un profundo dolor en su familia, amigos y en toda la comunidad.
Marlene tenía 21 años y toda una vida por delante. Había salido a bailar como cualquier joven de su edad, sin imaginar que en pleno centro del pueblo encontraría el peor final. Fue atacada, violada y asesinada en un crimen que conmocionó a toda la región y que aún hoy permanece intacto en la memoria colectiva.
Con el paso de los años, el nombre de Marlene se transformó también en símbolo de lucha. Su familia, encabezada por su mamá Alicia, sostuvo un pedido incansable de justicia que finalmente tuvo respuesta en 2017, cuando José Enrique Ojeda fue condenado a prisión perpetua tras ser hallado culpable de abuso sexual con acceso carnal y homicidio doblemente agravado por criminis causa y por femicidio.
Sin embargo, ninguna condena alcanza para reparar semejante pérdida. Diez años después, el dolor sigue presente en quienes la amaron y en un pueblo que todavía recuerda aquel hecho como uno de los episodios más impactantes de su historia reciente.
Hoy, más allá del horror de aquel crimen, el recuerdo de Marlene permanece vivo en el cariño de su gente, en Hasenkamp, su pueblo natal, en cada pedido de justicia y en la necesidad de que hechos así no vuelvan a repetirse.

















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