La renovación de autoridades de la Cooperativa de Agua Potable de Barrancas (COSBA) terminó envuelta en un fuerte conflicto, con acusaciones cruzadas, gritos e insultos entre los socios. La asamblea, que se desarrolló en la sede de la institución en medio de una intensa tormenta, tuvo una concurrencia que superó la capacidad del salón y derivó en dos versiones contrapuestas sobre el resultado de la misma.
Finalmente, tanto el oficialismo como la oposición se atribuyeron el triunfo. Por un lado, desde el sector oficialista, el gerente de Relaciones Institucionales Carlos Fornés, cuestionado por no ser socio de la cooperativa, explicó que la agrupación Unidad Cooperativa, encabezada por Daniel García, había solicitado la sustitución de dos integrantes cuyos mandatos estaban vencidos, pero que no había recibido respuesta de la Secretaría de Cooperativas y Mutuales de la provincia.
El primer estallido fuerte de la tarde se dió en función de esa situación, ya que sostuvieron que la única nómina habilitada para participar era la encabezada por Carlos Marino, a quien proclamaron como ganador y próximo conductor de COSBA por los siguientes dos años. Los gritos y acusaciones ganaron la escena rápidamente.
García rechazó esa interpretación y aseguró que su lista cumplía con los requisitos para competir y pidió avanzar. Como respaldo, afirmó contar con documentación ingresada a través del sistema provincial Timbó y debidamente sellada por la mesa de entrada correspondiente. Además, señaló que las veedoras presentes durante el encuentro estaban al tanto de esas presentaciones, por lo que cuestionó la decisión adoptada por el oficialismo.
Ante la imposibilidad de realizar la votación en condiciones habituales desde la oposición impulsaron una «Asamblea Autoconvocada» y votaron con un recuento a mano alzada. Según los números difundidos por Unidad Cooperativa, su propuesta reunió 145 adhesiones, mientras que la lista oficialista obtuvo apenas cinco. Este resultado fue presentado por el sector de García como una expresión de la voluntad mayoritaria de los socios, aunque su validez también quedó en el centro de la disputa.
El clima de tensión fue creciendo durante el encuentro, con fuertes discusiones, gritos, insultos y denuncias cruzadas entre integrantes de ambos espacios e incluso se pidió la intervención de la policía. Tras lo sucedido, García adelantó que presentará ante las autoridades provinciales toda la documentación vinculada a lo que calificó como una «asamblea autoconvocada». También indicó que acompañará esos elementos con una constancia realizada por un escribano, con el objetivo de dejar asentado lo ocurrido y respaldar el procedimiento que reivindica su sector.
Por su parte, Marino disparó en un comunicado fuertes acusaciones contra la oposición: «No se permitió la lectura de la orden del día en las condiciones correspondientes, incumpliéndose aspectos fundamentales para garantizar la transparencia y el debido desarrollo de una asamblea de estas características. Asimismo, se observaron situaciones de provocación y arengas que, según lo sucedido, habrían tenido como finalidad generar disturbios. También se denunciaron presuntos pagos a personas para concurrir con el propósito de provocar desorden, circunstancia que, por su gravedad, debería ser debidamente investigada».
De esta manera, la Cooperativa de Agua Potable de Barrancas quedó atravesada por una disputa institucional en la que cada espacio sostiene haber obtenido el respaldo de los asociados. Mientras el oficialismo anunció la proclamación de Carlos Marino, la oposición desconoce esa resolución y reclama que se reconozca el resultado que asegura haber conseguido y consagrado la lista de Daniel García. Ahora será la Secretaría de Cooperativas, Mutuales y Emprendedurismo de Santa Fe la que deberá analizar las presentaciones, evaluar lo sucedido y determinar cuál es la situación institucional y quiénes están habilitados para conducir la entidad.












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